Juan García García

Hoy podríamos pensar que retrocedimos varias décadas, en casi tan solo 2 meses que llevamos de corona-virus. Es la noticia del covid-19 acapara muchos titulares de los medios de comunicación como si no hubiese otra, esta en boca de todos, en lecturas, en conversaciones, en radio, televisión. Pero no todas las noticias han de ser negativas porque junto a las malas, las buenas noticias también han de venir de la mano.

El Covid-19  declarado por la O.M.S. una pandemia con cifras muy preocupantes, hoy 28 de abril ya son mas de 3 millones de personas en más de 140 países, y más de 212.000 personas fallecidas a nivel mundial. En España los datos oficiales se acercan a las 24.000 las personas fallecidas, son muchas las familias destrozadas por la perdida de seres queridos y amigos, el dolor y la impotencia también están presentes.  Muchos países se han visto obligados a detener sus actividades productivas en la mayor medida posible, con el gran impacto en el medio ambiente por la reducción de la actividad industrial, del transporte, sobre todo el de viajeros, así como el tráfico de vehículos por las calles.

Hoy conocemos estudios e imágenes de satélites que demuestran que debido a la crisis por el corona-virus, se redujeron en un 25%, las emisiones de CO2 de China.

Desde la NASA y la ESA, Agencia Espacial Europea los satélites, indican caídas drásticas en contaminantes como el dióxido de nitrógeno (NO2) cuando las personas han quedado confinadas en casa y la industria se pausaba.

Si en China, país del inicio y propagación del virus se ha beneficiado, también se ha producido en Italia, con imágenes desde Venecia
dando la vuelta al mundo, para comprender el impacto del hombre en el medio ambiente, al ver menos tráfico en los canales, los sedimentos arrastrados por las embarcaciones van al fondo y reducen el agua turbia devolviendo a Venecia su gran belleza sin tráfico ni vertidos, pudiéndose ver el fondo de los canales.

En España, las ciudades de Madrid y Barcelona han reducido la contaminación en torno al 60% según Greenpeace. Estos mínimos históricos de los primeros días de la cuarentena se mantiene, pues al haber menos coches, hay menos contaminación y se ha reducido en mucho la mortalidad en los desplazamientos por las carreteras.

Una realidad que es posible verla, desde la ventana o el balcón de nuestra casa sobre todo en una gran ciudad, comprobando que el mas beneficiado por el confinamiento debido al Covid-19, es el medio ambiente.

La belleza de los cielos despejados en las ciudades sin humos, las aguas cristalinas de los ríos, y los animales en libertad, son en gran medida el resultado de la reducción de los vehículos a motor, el descenso de la producción industrial y la ausencia de humanos que generan basura en la vía pública y en la Naturaleza.

La privación de libertad durante este encierro tiene grandes inconvenientes, sobre todo el  aburrimiento, pero también tiene muchas mas ventajas al tener tiempo para dedicarlo a la familia, a pensar, a realizar actividades en casa, a leer un libro, o a escribir.

Seamos prudentes y cautos para que no nos vuelvan a engañar.  Reflexionar es aprender en lo positivo de todo lo negativo. Si estamos sanos y la familia y nuestros amigos también lo están, hay cosas mucho peores que están sucediendo. Ver sufrir a otras personas que son hermanos nuestros y que viven a nuestro alrededor, se me parte el alma.

Gracias a todos los que se entregan día a día para ayudar a tantas personas, por buscar un mundo mejor. No volvamos a caer en los mismos errores pasados, tenemos otra oportunidad y hemos de aprovecharla, por nosotros, por el futuro de nuestros hijos, y por las generaciones futuras.