Tras largos ocho años perdidos para al final quedar así como un órgano inútil, siendo una realidad bien distinta de lo que se preveía para poder tener en Benidorm una participación real de los ciudadanos en los asuntos que les afectan el día a día. El PSOE, tras la ultima moción de censura, se abrió a la participación ciudadana propiciando el Consejo Vecinal y el Reglamento de Participación Ciudadana. Se podría decir que era una cesión de poder de los políticos a los vecinos a través de sus asociaciones vecinales representadas, pero como el poder y el dinero van unidos, si cedes poder puedes perder pasta, y no creo que nadie se la vaya a jugar sin un control acérrimo, porque con la comida no se juega.

La democracia no existe dentro de los grandes partidos, lo vemos día a día porque el poder no se reparte es absoluto. En cambio controlar es más eficaz para los intereses partidistas. Con ello Benidorm no ha tenido más remedio que aguantar lo que tiene, el llamado Consejo Vecinal politizado (Consejo del Alcalde, lo llamaria) que funciona a lo que le dicta el alcalde de turno para que no le haga ningún feo ni se le contradiga, y claro luego vienen los lamentos de las Asociaciones Vecinales que son las últimas de todas las Asociaciones de nuestra ciudad. Las asociaciones de vecinos han de exigir y opinar sobre los barrios a los que representan, pero no es lógico que se las confundan con unos “supuestos” Presupuestos Participativos, donde se las tienen comido el tarro, lo que interesa al antojo del gobierno.

¿Porque vamos a tener en cuenta al resto de Asociaciones? solo las que nos interesan, y así vamos que nos vamos, siempre detrás de la mano de una concejalía, la de Participación Ciudadana, controlada por el Mayor, Concejalía que debería promover el asociacionismo y la participación, como su propio nombre indica pero que no hace gala de ello porque no interesa. Se han ido personas muy valiosas por el paripé existente y al final solo van a quedar los palmeros que por no hacer, no hacen ni críticas constructivas para mejorar o intentar aportar su visión de una ciudad más justa para todos. Benidorm no se merece ocho años igual, y ahora con una mayoría absoluta del PP, es lo que pasará en los próximos cuatro años más.